Pere Olivé: “Lo peor de trabajar en Forum era el ritmo vertiginoso, lo mejor es que era muy divertido”
Entrevista a Pere Olivé en el programa 89 de Rock & Cómics realizada el 14 de diciembre de 2011.
Arriba podéis escuchar la mitad (debido a un fallo en la grabación) de la entrevista realizada en el programa y aquí abajo tenéis la transcripción completa (incluido lo que no se grabó) de la entrevista a Pere Olivé conocido principalmente por su labor durante más de veinte años en Forum y el Grupo Planeta.
Rock & Cómics: ¿Cómo llegaste a trabajar en el TBO?
Pere Olivé: Presentándome allí, a la Editorial Bauzá. Con mi dossier profesional, y tras pasar una pequeña prueba me aceptaron como colaborador.
RC: He leído que a veces obligaban a poner texto incluso a las historias que no tenían texto.
PO: Sí. Ocurrió en alguna ocasión. Sobre todo en historietas mudas de página entera. El director temía que algún lector se la saltase si no llevaba texto.
RC: Como rotulista para cada personaje para cada escena debías crear diferente tipos de fuentes. ¿Hay algún personaje que te resultado complicado realizar sus rotulaciones?
PO: Lo de crear fuentes es relativamente reciente. Antes se rotulaba globo a globo y letra a letra. Es a partir del momento en que se informatiza el medio, cuando se crean fuentes de letra, se vectorizan, y se escribe con ellas dentro del globo. Según a que género corresponde el cómic se utilizan distintos tipos. Si por ejemplo es para un kodomo, la letra debe ser muy clara ya que es para niños pequeños. Si es para un cómic muy adulto, sí se puede pensar en una letra más elaborada y complicada, pero siempre clara de lectura. Recuerdo que resultó muy compleja la rotulación de From Hell. Creada por los grafistas Beni Vázquez y Esteban Carmona, luego la fui retocando manualmente en la medida que avanzaba la acción y el deterioro mental del personaje protagonista.
RC: Uno de tus primeros cómics fue el Tarzán de Patufet. ¿Cómo surgió realizar esta historia?
PO: La verdad es que duró poquito. A Orteu le apetecía dibujar un Tarzán y le escribí unos guiones, que de hecho los dibujaba y se los pasaba a él para que terminara el lápiz y los entintara.
RC: También en la misma revista te encargaste de la renovación de su imagen exterior. ¿En qué consistió exáctamente tu trabajo?
PO: Como técnico editorial me planteé actualizar el formato, cambiar el tipo de papel, las tintas, el diseño del logotipo y cabeceras de sección, en fin, lo que siempre me ha gustado hacer como grafista especializado en cómic.
RC: ¿Cómo entraste a trabajar para el Grupo Planeta y llegar a ser su Director Artístico?
PO: Entré en Planeta el 14 de febrero de 1973. Fue una relación de amor, porqué al señor Lara le gustó mi forma de trabajar y me contrató en seguida. Muy pronto me mandaron a San Sebastián para colaborar en el diseño de los cómics que editaba para Planeta Luis Gasca. Pero ni fui director artístico hasta 1982, propuesto por Antonio Martín.
RC: Tan sólo dos personas comenzasteis a trabajar el tema de los cómics dentro del Planeta. ¿Cómo convencisteis a los dueños para que confiaran en vosotros para dedicarse al cómic?
PO: No fue difícil, porqué ya sabian que tanto Antonio como yo teníamos experiencia en la edición de tebeos. La dirección de Planeta suele dar libertad a las propuestas de sus empleados, siempre que éstas resulten rentables.
RC: ¿Qué se siente cuando uno ve en lo que ha llegado a convertirse su trabajo?
PO: Cuando trabajas en aquello que te gusta, te sientes bien desde el principio. Si uno se esfuerza, casi siempre se consiguen buenos resultados
RC: Durante tu estancia se creo el sello Forum y comenzasteis a publicar en una época muy querida por los lectores los cómics Marvel en formato grapa. ¿Cómo surgió toda aquella operación? ¿Costó mucho llevarla acabo?
PO: Todo surgió de un modo muy espontáneo. Desde el principio estuvimos en contacto con los lectores, y tratábamos de editar los temas y formatos que apetecían a la mayoría. Dedicando muchas horas y entusiasmo.
RC: ¿Qué criterio seguíais para decidir que publicabais? Entonces no había tanto volumen como ahora, pero había una buena cantidad de títulos.
PO: Encuestas, relación directa con el público. Haciamos encuestas en vivo y en directo y a ver que personajes les interesaba y el que tenía mayoría de posibles lectores que les iba a interesar, publicabamos ese. Algunos dejábamos de publicarlos como el caso de Ghost Rider porque tenía pocos lectores. Tenía algunos fans muy fans, incluso había uno que decía: si mando yo quinientas cartas lo vais a seguir publicando. No, tienen que ser quinientas cartas pero cada una de un señor distinto si son del mismo no valen [risas] Algunos tenían pocos fans pero no los suficientes. Teníamos muchísimos títulos y para que la cosa compensara haciamos una cosa que eran tripletas, que tenían que entrar los cómics de cuatro en cuatro o de seis en seis para que salieran más a cuenta con la imprenta entonces si de cuatro títulos, tres los vendías mucho y el otro no lo vendías con ese papel lo reciclabamos o lo convertiamos en serpentina pero no era rentable.
RC: La creación del correo de los lectores fue todo un acierto en una época donde no existía internet. ¿Cómo surgió la idea?
PO: Desde el principio pensamos que lo más importante era la comunicación con el lector. Un correo de los lectores nos pareció indispensable precisamente para evitar lo que pasó con Bruguera, lo que pasó con TBO que despreciaban un poco al lector. Cuando alguien les enviaba una carta ni siquiera contestaban. En vista de lo frustrante que esto resulto, de lo negativo que resulto para las empresas no hacer caso del lector pensamos que debíamos hacer todo lo contrario, hacerle caso al lector y crear una sección donde el lector participara. Eran muchísimas las cartas que se recibían. Tomarse la molestia de escribir, meterla en un sobre, pagar un sello, meterla al correo. Eso hoy la gente no lo hace desde que existe Internet en Correos descansan sólo envían recibos.
RC: Yo reconozco que tuve suerte y una carta que envié al correo de Lobezno, una carta que me contestaron. ¿Recibíais muchas cartas? ¿Cómo os organizabais?
PO: Teniamos varios colaboradores que contestaran, intentabamos contestarlas todas. Bajo los pseudónimos de diversos profesores habían personas que realmente contestaban las cartas, como Raimundo Fonseca, Francisco Pérez Navarro, Jordi Solé, Roque González… llegó un momento que teníamos seis o siete correeros, personas que se hacían cargo de contestar las cartas. En alguna ocasión contestabamos alguna Antonio Martín o yo, pero teníamos menos tiempo porque la cuestión del diseño de logotipos, portadillas, cabeceras de sección, los anuncios, todo eso lleva mucho tiempo y más en una época que no existía ordenador de ningún tipo. Ahora la rotulación es muy rápida, diseñas una fuente de letra, un alfabeto, lo vectorizas y lo picas como si fuera de imprenta. Entonces era globo a globo, letra a letra, recortarlo y pegarlo en cada viñeta. Además hacer arreglos de color porque las onomatopeyas venían en inglés ya no te digo cuando empezamos con el manga que eran kanjis y iraganas japoneses. Lo tenías que reconvertir y transformar en exclamaciones en castellano. Cuando empezamos en manga con Dragon Ball teniamos dos ediciones semanales en castellano y catalán que daban un trabajo tremendo, en el año 92.
RC: ¿Os vino de sorpresa el éxito que tuvo Dragon Ball?
PO: Es que no fue una cosa programada desde arriba sino que vino desde abajo. Fue a petición de los lectores que nos mandaban fotocopias de las ediciones japonesas. Las mandaban a la redacción y decían que porque no editabamos eso. Nos sorprendió que surgiera de pronto un personaje tan atractivo y que tuviera tantísima salida entre la gente porque fueron los lectores antes de la edición e incluso que la serie de televisión. Prácticamente entonces comenzó el fenómeno manga, en el año 93 se celebró el primer encuentro con otakus en el teatro de Barcelona Sant Andreu Teatre y a partir de ahí todos los años se celebró el Salón del Manga.
RC: Después de más de dos décadas. ¿Qué fue lo mejor y lo peor de trabajar en Planeta?
PO: Lo peor sería tener que trabajar con un acelerón muy rápido, tener que llevar un ritmo vertiginoso que no te permitía cuidar las cosas como nos hubiera gustado. Lo mejor de todo es que era muy divertido, que está haciendo uno lo que le gusta, lo que le apetece. Si te gustan los cómics y estás editando cómics que más se puede pedir. Además eso tan bonito que es la comunicación con los demás. Antes que dedicarme a los tebeos me había dedicado a la radio y al teatro y una de las cosas más bonitas es poder tener comunicación directa con los demás, es un regalo.
RC: Tras tu jubilación en enero del 2006 no has abandonado el ámbito del cómic realizando conferencias, charlas, prólogos de cómics y algunas colaboraciones.
PO: Ahora estoy haciendo un dibujillo para un fanzine de Extremadura que se llama Maltravieso del Tebeo.
RC: No has pensado volver para realizar alguna historia larga.
PO: No. Ahora estoy metido en la radio que es como empecé yo cuando tenía 16 ó 17 años y dedicándome a hacer de rapsoda que siempre me ha gustado mucho. A mi me encanta la poesía y decir poesía en vivo y en directo y hacerlo en escuelas, en institutos, en centros recreativos y culturales me produce una gran alegría. Es una forma de comunicarte y hacerlo a través de personas que saben decir palabras tan bellas como son los poetas que son los que mejor manejan el lenguaje a mi me produce una gran satisfacción. Además cuando estás jubilado tienes otras obligaciones como por ejemplo la de hacer de abuelo que es muy entretenido. Cada edad tiene su cosa.
RC: Para ir acabando. ¿Qué le depara el futuro a Pere Olivé?
PO: No tengo ni la más mínima idea. Tengo una edad que estoy a un cuarto de hora de la vejez. Igual el futuro es muy breve o es un poco largo con una vejez muy extensa. Jamás he mirado hacia el futuro. Yo vivo el presente, pienso poco en el pasado y menos en el futuro. Voy improvisando un poco el día a día.
RC: Muchas gracias Pere.
PO: Muchísimas gracias a ti.








