La explosión del cine de superhéroes

Desde hace unos años el cine de superhéroes es un fijo en las carteleras de los cines. Rara es la semana que entre las películas no se encuentra una adaptación de algún héroe de cómics dispuesto a ganarse el público adolescente y sus carteras.

El cine de superhéroes ha evolucionado. La calidad de las películas ha aumentado con fuertes inversiones económicas, mejores efectos especiales y directores y actores de mayor caché, la industria pone un gran empeño en realizar un buen producto. Para Pedro L. López, autor de Del cómic a la pantalla. Héroes de cine, esta evolución es debida “principalmente a que el mundo del cómic ha madurado y con él los consumidores de este producto. Las tramas, el planteamiento de las sagas e incluso la psicología de los héroes han crecido a la par que sus lectores”. Por su parte, para Tonio L. Alarcón, autor de Superhéroes: Del cómic al cine, este esfuerzo por mejorar el producto se debe a que “Hollywood se ha dado cuenta de que son un negocio lucrativo. Requieren una inversión fuerte, pero a cambio recaudan mucho en taquilla y, lo que es más importante, dejan muchísimos beneficios en su edición en DVD, merchandising, etcétera”. En la misma línea piensa Diego Matos, crítico de cine en Onda Cero Salamanca, al creer que “ahora el cómic está de moda, por lo que poner que una película está basada en uno, es casi siempre sinónimo de éxito comercial. Los superhéroes en el cine generan noticias, eso es publicidad gratuita, por lo que a los grandes estudios les interesa tener estrenos de este tipo cada cierto tiempo, porque generan beneficios, no sólo en taquilla, sino también en merchandising de la película, o en las ediciones de DVD o Blu-Ray”. Pero no sólo la industria cinematográfica gana sino que también la del cómic, Óscar Valiente, editor de Norma Cómics, afirma que “el boom de las adaptaciones de cómics está beneficiando a la industria del cómic y adaptaciones como la de Hellboy sirven para que aumenten las ventas”.

Todas estas adaptaciones, ya sean de cómics como de libros, suelen venir acompañadas de la acusación de la falta de ideas por parte de la industria del cine norteamericana, siendo este uno de los motivos por los que se realizan tantas adaptaciones de tebeos. López es de esta opinión, considera que “es mucho más sencillo comprar unos derechos de personajes con un éxito ya considerable y versionarlos en la gran pantalla que crear de cero algo que funcione. Es por eso que incluso se realizan remakes de películas aún en pantalla”. Pero no todo el mundo está de acuerdo con estas afirmaciones, es el caso de Alarcón que cree que “es un tópico sobre el cine de Hollywood. La industria americana estrena centenares de películas al año. Es normal que busquen material en obras ajenas. A mitad camino entre estas dos opiniones está la de Matos, el cual asegura que no es “una falta de ideas, sino más bien una moda. Los que ganan de esta simbiosis son los estudios y las editoriales. Los primeros porque se nutren de ideas ajenas a la industria cinematográfica, que ya cuentan con un público lector fiel detrás y que está deseando ver la adaptación de su personaje favorito; y las segundas, porque la aparición de dichos personajes en un medio de difusión aún más masivo, como es el cine, les viene de perlas para revitalizar una serie o para darla a conocer a nuevos públicos. Todos ganan”.

En muchas ocasiones este tipo de películas están realizadas como blockbusters de entretenimiento como podría ser Transformers o como un buen trabajo cinematográfico como podría ser Batman Dark Knight. Tenga la adaptación la calidad que tenga siempre tienen un público fiel que no falta al estreno de cualquier película basada en un cómic. Se trata de los seguidores de los personajes o las historias que se cuentan en dichas adaptaciones. Estos fans representan una taquilla asegurada y por eso las productoras los tienen muy en cuenta. Alarcón asegura que “son conscientes [las productoras] de que tienen un mercado ya asegurado en los fans de cada uno de sus personajes, de ahí que vayan con pies de plomo, cada vez más, para intentar no soliviantarlos. Todos los espectadores que consigan a partir de ahí suponen una mayor ganancia”. Pero no sólo se intenta no molestar a los fans sino que se preocupan de contentarles “sobre todo en forma de guiños”, como asegura Matos, el cual sentencia que “las mejores películas de cómic tienen varios niveles de visionado, unos para los espectadores que no conocen el material original, y otros para los que sí”.

Entre las películas más aclamadas se encuentra el Batman de Christopher Nolan, un héroe que a diferencia de otros tiene un aura oscuro a su alrededor. La historia ahonda en sus debilidades y miedos, más que en su valor y coraje. Este tipo de héroes gustan más al público y actores debido a que “suelen ser personajes con más matices. Esto es todavía mayor en los antihéroes porque suelen tener un halo especial, un pasado oscuro, una lucha interna, y un futuro incierto. Son personajes grises, cercanos, capaces de cualquier cosa. En definitiva, son personajes más reales, más creíbles que aquellos caballeros de brillante armadura, hombres de hierro, últimos hijos y demás. Los defectos y las virtudes humanizan a los héroes acercando así a lectores y personajes” afirma Matos. Por su parte, Alarcón no está de acuerdo y afirma que “el superhéroe más taquillero es Spiderman, y no tiene nada de oscuro. Lo que vende son los acercamientos serios y respetuosos”, la réplica la obtiene de López que usando de nuevo al trepamuros como ejemplo contesta diciendo que “la gente empatiza con el malo de la película incluso de manera inconsciente. Cuando Spiderman fue poseído por el simbionte Veneno las ventas de cómics aumentaron tanto que al final hicieron un spin-off con el personaje. El lado oscuro siempre atrae más que la luz, va en la naturaleza humana”.

Algo más que superhéroes

El cine basado en cómics no es un terreno exclusivo de los superhéroes como Superman o Spiderman. Hay una gran cantidad de adaptaciones de historias que en muchas ocasiones ni siquiera los espectadores saben que provienen de los cómics.

Diego Matos cree que esta sensación de que el cine de superhéroes sea el género predominante se debe a la iconicidad de sus personajes. Es por ello que existan películas como “Una historia de violencia o Camino a la perdición, que fueron grandes películas de género, pero se promocionaron poco como adaptaciones de cómic. O incluso otras, como Men In Black o El Cuervo, que también tienen sus orígenes en el papel, pero no se suele saber fuera de los círculos más especializados”. Tonio L. Alarcón piensa que esta asociación de cine de cómics a cine de superhéroes es debido a “un nivel cultural muy bajo, en el que tiene a simplificarse todo, y en el que tampoco ayuda que las élites culturales estén muy poco interesadas en artes como el cómic, al cual consideran un arte menor. Hay muchas ideas preconcebidas e innumerables prejuicios al respecto.”

Para Matos algunas de las claves para que se asocie el cine basado en cómics a los superhéroes está en la promoción y la manera de vender la película, además de ser “algo que también se transmite en la bibliografía especializada que ha ido saliendo en relación a este tipo de películas. Los libros teóricos, críticos o divulgativos suelen tener por título Cine de superhéroes o fórmulas por el estilo y utilizar a alguno de los personajes más icónicos como imagen de portada. Sería necesario que se hiciese un libro más amplio que entroncara también a las otras producciones basadas en cómics, pero más alejadas de los superheroico”.

Superman: un mito difícil

Si hay un personaje icónico del mundo del cómic es, sin lugar a dudas y por encima de cualquiera, Superman. Considerado como el primer superhéroe ha sido desde siempre un referente cultural no sólo en los tebeos sino también fuera de ellos. Un ejemplo de esto son las cinco adaptaciones cinematográficas de imagen real, sin contar otras adaptaciones a dibujos animados, series de televisión, teatro, videojuegos, pintura y otras artes.

Estas películas han sido siempre un acontecimiento mundial debido a lo representativo del personaje, aunque no siempre con el mismo éxito ni con la misma calidad.

Para López, Superman es un personaje muy complicado de adaptar puesto que se trata de un ser invulnerable y que tan sólo tiene un punto débil: la kriptonita y así “es difícil realizar una película sin caer en tópicos muy manoseados en más de 70 años de personaje. Hacer algo muy diferente no gustaría a la línea más clásica seguidora del héroe y seguir con lo de siempre puede cansar por repetitivo. Si a eso le sumamos que realmente nunca ha tenido una némesis con empaque pues tenemos resultados bastantes dispares en la pantalla”.

Matos cree que “los altibajos de sus películas se deben más que al personaje, a los implicados en los diferentes proyectos. Las películas de Superman siempre han sido muy personales.  Richard Donner, Bryan Singer y ahora Zack Snyder, son sólo a algunos de los que han jugado con uno de los personajes estrella de DC. En ellos recae la mayor carga de responsabilidad”.

A pesar de las dificultades del personaje, la industria cinematográfica nunca lo ha abandonado y se prevé que para 2013 aparezca una nueva adaptación, en esta ocasión de la mano de Zack Snyder y con Henry Cavill como el hombre de acero y Amy Adams como Lois Lane.

 
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