Cómics digitales. Un futuro por explotar

Con la irrupción de internet en la vida diaria era sólo cuestión de tiempo que los medios tradicionales se fueran adaptando, fusionando e incluso reinventándose con la red como telón de fondo. Esto ya es, prácticamente, una realidad con la música, los diarios y el cine están en pleno proceso y los cómics están a la zaga.

Como ocurriera con la música no tardaron en aparecer en Internet webs que ofrecían de manera totalmente gratuita versiones escaneadas de los cómics que uno podía encontrar en las tiendas especializadas. La piratería llegaba a las viñetas. Esto ha llevado con el tiempo a una adaptación de las editoriales para ofrecer sus productos en la red para que los usuarios se puedan descargar los cómics algo más barato que comprándolos en papel. Por ejemplo, hace escasas semanas se anunciaba que Marvel Comics iba a tener sus cómics disponibles en la iBookStore de Apple o hace unos días la aparición de Marvel Infinite, cómics creados exclusivamente para iPads y dispositivos similares.

Con el tiempo esto ha derivado en un negocio y han surgido las tiendas de cómics digitales. Entre ellas se encuentra Koomic que se lanzó al público en abril de 2011 y que ya dispone de más de 200 títulos en su catálogo, el cual se amplía cada mes con más de diez cómics distintos. Alberto Benavente, community manager de Koomic, explica que llevan “20 años trabajando en el sector de una forma u otra” y lo que les impulsó a crear una tienda de cómics digitales fue “la idea de trabajar con lo que sin duda será el futuro del cómic”.

Pero hay muchos tipos de cómics digitales. La evolución ha continuado, y no se encuentran exclusivamente tebeos que tras su formato físico se presenta el formato digital, sino que desde un tiempo atrás a hoy en día se ha ido formando un negocio de cómics que se publican exclusivamente en Internet. Es el caso de la editorial Babylon, la cual publica algunos de sus cómics únicamente en formato digital a través de Internet. Laura Bartolomé, editora de Ediciones Babylon, comenta como querían “aprovechar todas las ventajas que ofrece Internet en cuanto a la distribución, puesto que rompe las barreras físicas, y las que a su vez ofrecen las nuevas tecnologías”, es por ello que decidieron apostar por el formato digital y no quedarse “simplemente en ser una editorial más que sólo publica en papel”.

La gran duda es si este tipo de negocio es todavía rentable en un mercado donde pagar por algo que hay en Internet no está del todo asentado, más aún en los lectores de cómics donde, como afirma Bartolomé “la mayor parte de la gente sigue prefiriendo el formato papel, sobre todo si son coleccionistas”, aún así cree que si los precios son asequibles “con el tiempo los lectores de cómic irán apostando más por esta forma de lectura”. Benavente coincide con esta opinión y añade que “como todo lo nuevo, al principio da miedo o respeto. Digital y papel pueden convivir perfectamente. Es más, se pueden ayudar entre ellos”. Tanto Koomic como Babylon coinciden en que este tipo de negocio es una apuesta a medio y largo plazo. La rentabilidad es complicada en un mercado tan pequeño y poco acostumbrado a este producto, pero ante la previsión de futuro que lo más normal será comprar cómics digitales, asentarse en el mercado antes que los demás siempre es un valor que da muchas posibilidades de grandes éxitos.

Son varios los factores que hacen recelar de estos nuevos formatos a los lectores más clásicos y habituales. Uno de ellos, es el peligro que tienen de acabar con el cómic tradicional. Benavente lo tiene claro y asegura que ambos formatos “convivirán mucho tiempo. Los formatos irán encontrando su hueco en papel o en digital, pero el papel no va a desaparecer”. Bartolomé por su parte recuerda el caso de Borders, la segunda cadena de librerías de EEUU, que tuvo que cerrar sus casi 600 tiendas al no saber adaptarse a los nuevos tiempos. Aún así Bartolomé cree que “llegará un punto en el que convivan. Los lectores comprarán en papel y digital. Hay un tipo de lector, más consumista y uno más coleccionista”. Estos últimos lectores suelen apelar a la experiencia lectora de un cómic en papel frente a la de un cómic digital. Bartolomé piensa que “cuando te acostumbras a leer en digital, realmente no existe tanta diferencia con respecto al papel”.

Quizá el principal enemigo de estas ediciones legales de cómics digitales sean justamente las versiones ilegales de las mismas. Al igual que ocurre con la música o el cine, hay un amplio número de cómics que se pueden encontrar en formato digital escaneado y traducido por los internautas. Si bien, estos son gratis frente a las versiones profesionales, hay otras diferencias que priman la copia legal. Benavente asegura que “la principal diferencia es el pago al autor. Si queremos que Paco Roca pueda seguir haciendo maravillas como El invierno del dibujante, tenemos que apoyar la copia legal. Además la experiencia de lectura también es mejor”. Bartolomé hace referencia a esta mejor lectura en unas ediciones que “no son scans, ni traducciones amateur. Normalmente hay detrás un cuidado trabajo de diseño y programación para montar los archivos”.

Lo que se puede asegurar es un gran futuro para el cómic digital en cuanto la sociedad se acostumbre a estos nuevos formatos nacidos en Internet. Es por ello que Bartolomé espera que “sea tomado más en serio, como una opción viable a la hora de comprar” y así, como cree Benavente que el cómic digital sea “el formato principal de consumo tarde o temprano. Es una realidad y sólo el tiempo dirá si el proceso de cambio será más o menos rápido”.

Tecnología cómic

El auge de los cómics digitales no sólo está ligado a la aparición de Internet sino a las nuevas tecnologías. La llegada de los smartphones y las tablets ha supuesto el empujón definitivo para un formato que ve en estos aparatos los visualizadores perfectos para ellos.

Carlos Azaustre, director de Azacomic, editorial que publica en papel y para sistemas móviles y de tablets, cree que la tecnología ya está lista para esos nuevos formatos “sobre todo los tablets/kindles/iPad donde la pantalla es más grande que en un teléfono móvil. La tecnología avanza muy rápido y los precios bajan, cada vez es más facil encontrar una buena tableta con buena resolución y pantalla”. Del mismo parecer es Alberto Benavente que piensa que “las tabletas son una herramienta perfecta para leer cómic. Lo hemos vivido en directo con muchos autores veteranos que cuando han visto su obra en un iPad, por ejemplo, han dicho que se les habían acabado todas las dudas sobre el cómic digital. Incluso en algún caso destacaban que la lectura en pantalla era mucho más fiel a los coloreados en ordenador que la edición en papel”

Si la decisión de publicar cómics digitales es arriesgada, la de publicar para sistemas móviles lo es más aún. Azaustre explica que “estamos en el momento en que la industria tiende hacia lo digital y los cómics no van a ser menos. Con la llegada del iPad se abre un nuevo camino y no podemos dejarlo de lado. Al igual que se pasó de los manuscritos a la imprenta, de la radio a la TV, del VHS al DVD, al BluRay… la tecnología avanza”, a lo que añade que “en esta vida sólo se avanza a base de investigar, dedicar tiempo e intentar innovar. Estamos en una era tecnológica que avanza cada vez más rápido y hay que estar preparado para los cambios. Ahora mismo el mercado de los smartphones y tablets está copado por Google con Android y iOS por parte de Apple. Quizá en 1 año o 2 las cosas sigan igual o salga algo totalmente nuevo que nos haga seguir formándonos para estar al día”.

Autoediciones digitales

Pero la irrupción de los cómics digitales también ha llevado a un nuevo horizonte en el campo de la autopublicación. Si como ya explicamos en otro artículo, Internet ha abierto las puertas de la promoción y la venta de los cómics autopublicados. También ha llevado a autores a publicar sus propios cómics en formato digital.

Esto amplía las posibilidades que tienen los lectores de elegir entre diferentes productos, no tienes porque acudir a una editorial sino que directamente puedes optar por comprar el cómic digital directamente al autor. Jordi Bayarri, autor de la web Enchantae, no cree que estos cómics autopublicados sean una competencia con los cómics en papel o los de las editoriales que publican digitalmente ya que “es un medio que aún está por desarrollar y, principalmente, aún queda un poco para poder sacarle verdadero rendimiento económico”, aunque apunta a un futuro en el que el cómic digital peleará en el mercado contra el del papel en el momento que “un autor podrá publicar su cómic sin necesidad de editor. En ese momento, los editores tradicionales tendrán que ponerse las pilas si no quieren perder el tren y pensar en la edición digital como en una propuesta seria de negocio”.

En general las editoriales ven con buenos ojos este tipo de autoediciones digitales. Laura Bartolomé piensa que “los webcomics, autopublicaciones y los fanzines ya existen desde hace mucho tiempo. Viene a ser lo mismo al fin y al cabo, sólo que yendo un poco más allá. Muchos autores ven que no se les da una oportunidad, por lo que se buscan la vida para conseguir ser leídos. No es una competencia, es una opción más para el lector. Y cuanta más gente se apunte al carro de las nuevas tecnologías, mejor”, de la misma opinión es Alberto Benavente que afirma que “la autoedición no es algo nuevo. Cuantos más seamos más reiremos. A mayor oferta mayor posibilidad de elección para el lector”.

 
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