Los cómics no son exclusivamente un medio de entretenimiento. Al igual que cualquier otra arte su uso puede estar dirigido a diferentes campos y utilidades como la formación, la educación, la divulgación, etcétera. Entre estos campos se encuentra la medicina, y es que el cómic es un vehículo que puede ayudar en el campo médico desde la explicación de una enfermedad a ayudar en el tratamiento. Podríamos dividir el uso de los tebeos en la medicina en diversos grupos: informativo, terapéutico y divulgativo.
Las historietas englobadas en el primero de ellos son aquellas que usan sus páginas para informar sobre las enfermedades, ya sean dando a conocer sus patologías o como detectar ciertas enfermedades, así como el poder evitarlas. Este fenómeno no es nuevo de ahora. En los años 60 se popularizó en Estados Unidos un cómic en el que a través de las experiencias de un joven se explicaba cómo se transmiten las enfermedades de transmisión sexual, los síntomas, el tratamiento y sus efectos a largo plazo.
El Dr. José Martínez es el vicedirector del Centro de Investigación Cardiovascular y coordinador del concurso CardioCOMIC. Según el Dr. Martínez: “El cómic permite simplificar conceptos complejos haciéndolos así más comprensibles a pacientes de cualquier edad. Además, las vivencias de los personajes pueden ayudarles a ellos y a sus familiares a sobrellevar situaciones dolorosas y vencer sus miedos. Un cómic pensado y diseñado con esta idea puede facilitar mucho la comunicación médico-paciente”.

Es por ello, como nos cuenta el doctor, que muchas ocasiones las autoridades sanitarias o blogs de asociaciones usan para informar y prevenir de las enfermedades el tebeo en forma de viñetas explicativas. La capacidad que tienen las historietas de llegar a todos los públicos independientemente de su nivel cultural o educativo, así como de su edad, es una de las grandes bazas que son aprovechadas para poder educar a los pacientes y a la sociedad al respecto de ciertas enfermedades o trastornos.
En el segundo grupo encontramos los cómics que son usados como parte del tratamiento médico. Son herramientas que ayudan al paciente a poder mejorar y superar su enfermedad. Para ello tienen que ser los propios médicos, farmacéuticas o asociaciones las que coordinen este tipo de tebeos. Son los profesionales médicos los que sabrán indicar a los autores qué temas deben abordar y de qué manera. Al igual que cualquier medicamento o tratamiento, un cómic que tiene la finalidad de ayudar debe estar supervisado por un profesional médico que dé su visto bueno.

El Dr. Ángel Rodríguez es médico de Lilly España y revisor del cómic ¿Qué le pasa a Isabel? Los Medikidz explican la diabetes tipo 1. Para el Dr. Rodríguez en el caso de la diabetes los pacientes tienen que asumir parte de su trabajo en la terapéutica, para ello tienen que hacer cambios en la alimentación, prestar atención a sus niveles de glucemia, controlar las dosis de insulina que se inyectan, pero además tienen que asumir su situación y es ahí, donde el tebeo puede ayudar al paciente. “El cómic es una buena herramienta para llegar a algunos pacientes lectores”, sentencia Rodríguez.
Por último tenemos el grupo divulgativo. Este, quizá sea el más común y cercano a los lectores habituales ya que los dos primeros suelen circular en ámbitos médicos o de pacientes cerrados. Al contrario este grupo es más dado a llegar a los circuitos comerciales. Se tratan de cómics que hablan y tratan una enfermedad y que gracias a esto dan a conocer una realidad social o personal.

Cristina Durán, es junto a Miguel A. Giner de Una posibilidad entre mil, cómic donde se trata el caso de su hija con parálisis cerebral. Para Durán es interesante aportar a través de su obra ayuda a otras familias que han sufrido casos similares al suyo. Gracias no sólo a la distribución en librerías especializadas sino al uso por parte de asociaciones del tebeo han dado a conocer su caso lo que sirve para que los familiares tengan una referencia cuando se encuentran por primera vez con situaciones similares. “Los padres que se encuentran en casos así tienen a los terapeutas, tienen a los amigos pero lo que necesitan son otros padres que hayan pasado por la misma experiencia que ellos”, afirma Durán.
Estos cómics a pesar de no estar ‘guiados’ por médicos suelen tener una base muy trabajada y con un estudio previo considerable para no cometer errores que podrían llevar a confusiones que afectasen a pacientes y familiares. El Dr. Martínez afirma: “Cuando los protagonistas del cómic sufren una enfermedad que condiciona de forma decisiva la historia, los autores se documentan y recogen muy bien los aspectos médicos más destacados”.

El cómic como medio es perfecto para todos estos menesteres que hemos ido nombrando anteriormente. Su faceta visual permite un mayor acercamiento a la gente joven y una mayor facilidad de entendimiento, mientras que su faceta literaria da posibilidades a la explicación y el desarrollo necesario para llevar a cabo su objetivo. Quizá, si la sociedad tuviera una cultura del tebeo mucho más extensa, médicos y pacientes se acercarían más a estas obras y su uso terapéutico o divulgativo tendría mucho más calado y sería mucho más efectivo.
Síndrome de Down
Más de treinta y cuatro mil personas tienen síndrome de Down en España, un recién nacido por cada ochocientos. Este 2012 Naciones Unidas decidió reconocer el 21 de marzo como el día mundial de este trastorno genético para conseguir una mayor visibilidad y reivindicación. Al hilo de esta visibilidad, el síndrome de down ha sido tratado últimamente en los cómics a través de dos obras de relativa reciente publicación: Downtown y Comic21.

José Antonio Bautista, es uno de los autores e responsable de Comic21, tebeo que nació bajo la Asociación Síndrome de Down de Granada con fines benéficos donando todo lo recaudado a dicha asociación. Para Bautista todavía hay gente que tiene una idea equivocada de las personas con síndrome de down y de sus capacidades, y es por ello que con el cómic se ha pretendido abrir una nueva ventana a esta realidad en un entorno cultural en el que no hay mucho sobre esta particularidad genética. “Hemos acercado un poco más la imagen de las personas con síndrome de down a los lectores de cómic y la sociedad en general”, sentencia Bautista.
En muchas ocasiones es gracias a la labor desinteresada de autores como Bautista y todos los que participaron en el proyecto, más de treinta y cuatro, lo que permite acercar ciertas realidades a la sociedad.
Alzhéimer
El alzhéimer es la enfermedad del siglo XXI. Debido a que la esperanza de vida se hace cada vez más larga esta enfermedad degenerativa ha ido ganando fuerza año tras año. La propia Organización Mundial de la Salud indico que esta enfermedad debería ser la prioridad sanitaria global.

En este contexto apareció el cómic de Paco Roca, Arrugas. Este cómic nos muestra una cara de la enfermedad, la del enfermo y las relaciones afectivas que puede establecer a pesar de sus síntomas. Pero el efecto del cómic va más allá del entretenimiento, Roca explica como los lectores que tienen algún tipo de relación con la enfermedad se ponen en contacto con él para contarles sus experiencias. “Se han hecho ediciones especiales del cómic para los socios de las asociaciones de enfermos de alzhéimer y he asistido a innumerables charlas con ellos” afirma Roca, demostrando que la labor no es exclusivamente artística, sino que acaba siendo algo más.
El Dr. Martínez asegura que adaptaciones al cine del cómic de Paco Roca, o documentales como María y yo sobre el cómic homónimo de Miguel Gallardo, “pueden ayudar a que todos valoremos más el potencial del cómic como vehículo de comunicación entre el médico y el paciente y su entorno”.

